En canoa por la Amazonía peruana.

RESERVA NACIONAL PACAYA-SAMIRIA

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Después de recorrer durante seis meses una buena parte de Colombia, Ecuador y Perú, había llegado el momento de adentrarse en la Amazonía. A pesar de inicialmente haber previsto viajar desde Pucallpa -Perú- a Leticia -Colombia-, al final, por cuestiones prácticas, me decanté por hacerlo desde Yurimaguas.

 

Además de la travesía por el río en barco lento durmiendo en hamaca, quería inexcusablemente realizar un tour en la selva por alguno de los miles de ríos que recorren la Cuenca Amazónica. La lógica me empujó a elegir un tour que inicialmente partiese de una pequeña localidad, y no desde una gran ciudad. La casualidad me arrojó a hacerlo en una zona de la Reserva Pacaya-Samiria en la que solamente se realizan tours sin motor, es decir, a golpe de remo. La localidad donde están establecidas las agencias y desde donde parten los tours es Lagunas, a medio camino entre Yurimaguas e Iquitos.

Canoa
Grupo de tres turistas y dos guías
Reflejos1
El río Samiria es en algunos puntos como un espejo

Una vez de haberme decidido con qué empresa realizarlo -Huayruro Tours-, ahora solamente me quedaba decidirme por la duración de la excursión. El abanico es amplio, ya que ofrecen excursiones desde tres hasta más de veinte días. Yo me decidí por realizar una de cinco días. He de confesar, que al final de estos cinco días tenía la convicción de que una de doce me hubiera cuadrado mejor.

Canoa1 (2)
Llefri Murrieta -guía de Huayruro Tours- y un servidor
Cielo3
Tumbado en la canoa
Trancacaño3
Momento de reflexión en Trancacaño
Niebla
Amanecer en la selva

El mes de mayo, cuando lo recorrí, es el final de la época de lluvias, así pues, el nivel del agua estaba bastante alto. De los cinco días, cuatro discurrieron a golpe de remo, y uno de ellos lo dedicamos a caminar por la selva -el tercero-, ya que habíamos llegado a las tierras altas. Ese día realizamos dos caminatas, una nocturna y otra diurna.

Personalmente, navegar por el río me motivaba mucho más ya que, caminando no se es lo suficientemente sigiloso, con lo que, es más difícil avistar animales. Navegando a remo, se es bastante más silencioso, a veces lo suficiente como para que los animales terrestres no te sientan hasta que estás encima de ellos… o debajo.

Mono choro1
Mono choro

Como fue el caso de el mono de arriba. Conseguimos colocarnos bien debajo de él y toda su familia antes de que se percatara, eso sí, cuando lo hizo, se pillo tamaño enfado que no paró de molestarnos hasta que nos fuimos. En primera instancia comenzó a gritarnos y sacudir el árbol de manera que, las ramas secas caían bien cerca de nosotros, algunas de las cuales, eran lo suficientemente grandes como para partirnos la cabeza. Al ver que esto no surgía efecto, intentó orinarnos, volvió a sacudir el árbol y como no estábamos en su vertical, las ramas caían próximas pero no encima. Por último, ya afónico, decidió cagarse sobre nosotros. Afortunadamente seguíamos fuera de su vertical. El señor macho alfa tenía tal tamaño que si hubiese bajado, y se hubiese liado a bofetadas con nosotros, hubiese sido mucho más expeditivo.

Puesta de sol1
Atardecer en Camotal
Putiputi1
Plantas acuáticas

A diario nos bañábamos en ríos infectados de pirañas. Para estos entrañables pececitos, no eres apetecible a no ser que tengas una herida sangrante, en ese caso, más te vale estar cerca de la orilla cuando se percaten. Es sorprendente la rapidez con la que pueden devorar lo que sea, y preocupante el tamaño de algunas de ellas.

A menudo pescábamos con caña y todos los días con la red. Eran varios los tipos de peces que caían en esta última y, curiosamente, el que más caía era la piraña. Esta última, según se sacaba del agua, era golpeada con un palo, y más te valía ser efectivo. No había guía que no exhibiese al menos una mordedura de piraña.

Pesca
Llefri Murrieta sacando la red
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Muestra de la pesca
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El pedacito que le falta al pez de arriba es probablemente obra de las propias pirañas que caían en la red.

Como uno bien puede imaginar, todos los días comíamos pescado, ya fuera frito, a la brasa o sudado -en salsa-. Los vegetarianos se perderán este delicioso aliciente del tour.

 

Otro de los alicientes eran las noches estrelladas. El primer refugio -Poza Gloria- es el único que tiene luz eléctrica, y solamente durante tres horas. Cuando se apagaba el generador, no había contaminación lumínica alguna, así pues, si la noche era despejada, era posible ver el manto blanco del cielo.

 

Reflejos6

Pero lo que a mi más me ensanchaba el alma, era la propia serenidad del río. Los remos surcaban silenciosos el agua, y todos los sonidos de la selva eran nuestros. Según íbamos acercándonos a ellos, iban apagándose, pero no siempre, a veces lográbamos llegar hasta su origen. Con el discurrir de los días, aprendí a distinguir algunos de ellos, y también a saber buscar a los animales: donde se encontraban los perezosos, que aguas gustaban más a los delfines, por qué es más fácil avistar cocodrilos a la noche…

De esta manera fueron discurriendo uno tras otro los días. Por el día, los guías -que conocen muy bien su oficio-, nos instruían con sus explicaciones sobre la fauna y flora del lugar , y por la noche, nos narraban historias y mitos amazónicos que eran todo un prodigio de imaginación.

Aquí una pequeña muestra de la fauna que vimos:

Saltamontes2
Saltamontes

 

Y de la flora:

Canilla1

 

DATOS ÚTILES:

Para llegar a Lagunas desde Tarapoto, hay que coger una combi que demora menos de dos horas hasta Yurimaguas. Desde allí salen varias lanchas rápidas a partir de las 7 a.m. que demoran aproximadamente seis horas y cobran 40 soles. Desde Yurimaguas existe también la posibilidad de coger un barco lento, que demora unas 17 horas. Estos barcos no tienen horario fijo, salen cuando cargan la bodega, así pues, solamente es posible saberlo con un par de días de antelación.

Es el mismo barco que va de Lagunas a Iquitos, desde donde también salen lanchas rápidas hacia Nauta a partir de las 3 a.m. Desde Nauta se puede coger una combi a Iquitos que demora aproximadamente dos horas y te deja a 15 minutos caminando de la Plaza de Armas. El precio de la lancha rápida de Lagunas a Nauta oscila. Yo pagué 130 soles.

En las tablas se muestran precios y horarios desde Iquitos hacia Santa Rosa (Leticia) y Yurimaguas. La información es de mayo de 2017.

 

En Lagunas me hospedé en uno de los dos únicos hostales con wi-fi, “Hospedaje ECO”. Su peculiaridad, es que además de poderse lavar ropa, también es posible utilizar la cocina. Su dueño, Emerson, estará encantado de ayudarte en lo que sea, y también de darte agradable conversación si fuera el caso.

“HUAYRURO TOURS” es la operadora turística con la que viajé, en su web tienes toda la información que necesites: http://www.peruselva.com/index.php/es/

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6 comentarios en “En canoa por la Amazonía peruana.

  1. El señor macho alfa…que mala ostia tenía el mono.
    Como siempre, muy buenas fotos: fauna y flora de la zona. Como se las gastan las pirañas….
    Un saludo y te seguimos leyendo.

    Le gusta a 1 persona

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