Kuntur Shillu-Chontapamba

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Se cree que los saraguro, llegaron al sur de Ecuador desde la actual Bolivia, enviados por el inca Huayna Cápac en la labor de expansión y colonización del Tahuantinsuyo o Imperio Inca, y pasaron a formar parte del Chinchaysuyo o Reino de Quito. Los saraguros hablan kichwa, aunque la influencia del castellano es tal, que las nuevas generaciones lo están perdiendo, hasta el punto de que muchos de sus individuos ni lo hablan, ni lo entienden, conociendo solamente las palabras más manidas de esta lengua. Afortunadamente, ha surgido la conciencia sobre su importancia y se están haciendo esfuerzos por recuperarlo, habiendo surgido incluso escuelas bilingües que ayudan en la regularización de su uso como lengua vehicular.

Son el único grupo étnico de la provincia de Loja, en Ecuador, que sobrevivieron a la colonización española. Su centro neurálgico se encuentra en el pueblo de Saraguro y sus alrededores, aunque hay también una importante colonia en el cantón de Yacuambi, en la Amazonía ecuatoriana, perteneciendo esta localidad a la provincia de Zamora-Chinchipe.

Llegaron a la Amazonía hace poco más de cien años. La necesidad de buscar nuevos pastos para los animales de este pueblo eminentemente ganadero, les obligo a colonizar tierras, las cuales, estaban ya habitadas desde tiempos inmemoriales por los shuar. Estos últimos fueron desplazados y los nuevos habitantes se establecieron definitivamente en la región.

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Eran tiempos difíciles, y hasta relativamente hace pocos años, los caminos de herradura eran la única vía de comunicación entre la zona amazónica y la andina. El pasado 10 de febrero, una representación de las comunidades de La Esperanza, Nueva Esperanza, Incarrumi, Corralpamba y Tutupali, con la coordinación de la operadora turística comunitaria Saraurku, partió para recuperar una de esas viejas vías para su posible uso turístico.

A las diez de la mañana salimos treinta personas desde la laguna de Kuntur Shillu, a 3.200 metros de altitud, hasta Chontapamba, a 1.200 metros, donde llegaríamos siete horas más tarde después de un relajado paseo. Tuve el privilegio de ser el único no saraguro en esta expedición, algo que les estaré eternamente agradecido. En ese tiempo, pasamos de la escasa y rala vegetación del páramo andino, a la exhuberante de la Amazonía. Pisamos todo tipo de suelos habidos y por haber: rocoso, arcilloso, empedrado, embarrado, también lechos de musgo… al principio azotados por el frío viento del páramo, otras protegidos por paredes de más de dos metros de altura que flanqueaban el camino, más adelante rodeados de vegetación ya lejos de la aridez del páramo… Todo esto en un ambiente festivo y coloreado con las historias de los que habían recorrido el camino con sus mayores, cuando todavía era la única vía de comunicación con la “civilización”. Alguno de ellos habían realizado la ruta con sólo meses de vida, e incluso a la temprana edad de nueve años, la habian realizado por primera vez en solitario. Una ruta que a veces se tardaba días en recorrer debido a las inclemencias del tiempo y a la dureza del páramo. Ruta donde moría gente por hipotermia cuando las condiciones climatológicas se volvían extremas.

Muchos de nosotros caminamos la ruta por primera vez, asimismo, muchos de nosotros escuchamos por primera vez los mitos, leyendas e historias reales que compartieron los que las habían mamado desde pequeñitos. Fue una jornada rica en todos sus aspectos. Por supuesto, imperdonable sería olvidar la pambamesa que se montó en un momentito con la colaboración de todo el mundo y que nos ayudó a recuperar fuerzas y seguir continuando el camino.

Al día siguiente se realizó una reunión para dar forma a éste nuevo proyecto turístico. Me sorprendió agradablemente su capacidad de organización y el respeto mutuo y equidad con el que trataban los diferentes temas. En tres horas de reunión se realizó un completo borrador en el que se establecieron las funciones de cada cual en el proyecto y las futuras acciones, entre otras, una minga -trabajo comunitario-, para señalizar y adecuar la ruta para su futuro uso. Por la tarde visitamos la cascada de Las Tres Chorreras y además asistimos a una boda saraguro, donde intenté no pisar a ninguna de las chicas con las que bailé. Y la fiesta continúo.

Gracias de nuevo a toda la gente con la que caminé ese día y también a con quien compartí pareceres en la reunión e incongruencias en la boda. Gracias por acogerme, mostrarme su mundo y hacerme sentir como uno más.

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4 comentarios en “Kuntur Shillu-Chontapamba

    1. Cuando en un lugar los turistas o viajeros son novedad, la forma en que te acogen es increiblemente cálida y sincera. Desgraciadamente, cuando ya son años los que llevan trabajando en éste mundo, a la vez que se profesionalizan, el trato se vuelve un poquito más frío y mucho más falso, y el único interés por ti es el económico. Raras son las excepciones, que como en todo, afortunadamente, las hay.

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